¿Se han
dado cuenta, como es que actos pequeños a veces conllevan a resultados enormes?
Recientemente vi una plática de TEDx “Every
Conversation Can Change A Life | Pat Divilly |“, en donde Pat describe su inspiradora
historia de cuando luchaba por encontrar clientes para iniciar su carrera de
entrenador personal. Después de meses sin encontrar clientes y sin poder pagar
las cuentas, decidió pedir consejos en una página de internet. Para su suerte,
un total desconocido le ofreció un par de minutos por teléfono en donde le
explico cómo empezar. Con esta corta conversación, Pat obtuvo sus primeros 5
clientes, después de un año ya organizaba eventos deportivos de cientos de
personas. Le dieron un reconocimiento y etcétera, etcétera.
Lo
importante aquí es como relacione su situación con mis experiencias personales.
A menudo, uno tiene que lidiar batallas diarias con uno mismo, intentando
encontrar inspiración para cumplir nuestras metas, y motivación cuando nos
sentimos derrotados. La clave siempre ha sido el apoyo de tus conocidos, ya sea
de tu familia, amigos, compañeros de trabajo o incluso desconocidos. A veces con
un simple “Tu puedes”, o una sonrisa, es lo único necesario para levantar los ánimos.
Nunca he
sido el tipo de persona que sepa motivar a los demás, aunque les desee lo
mejor; nunca se cómo animarlos cuando me percato de que necesitan palabras motivadoras.
Aunque esto ha cambiado en los últimos años, leer algunos libros de negocios,
liderazgo y programación neurolingüística ha aportado conocimiento teórico que
he intentado aplicar para mejorar mis relaciones interpersonales. En algunas
ocasiones ha funcionado, pero la mayoría de las veces me quedo con las ganas de
haber podido aportar más. La verdad es que siempre he tenido suerte y he
contado con gente que si sabe cómo tratar a otros humanos.
En este
contexto también entra el liderazgo. Somos seres sociales, y para lograr hacer
cosas necesitamos que nos estén diciendo que hacer de manera positiva, que nos
alienten cuando hemos caído…nahh, este último párrafo es una falacia, algo que
alguien sin ninguna meta en la vida quisiera escuchar, a lo largo de mi vida he
conocido a gente totalmente mediocre que siempre necesitaban que les estuvieran
diciendo que hacer, sin ideas, sin motivación, sin iniciativa alguna, sin
creatividad. Especialmente en la Universidad, me encontré con un sinfín de
individuos que me preguntaba “¿Cómo diablos estas a punto de terminar?”. Las
universidades son centros que albergan grandes oportunidades, pero también son
grandes masas densas de mediocridad en todos los niveles. ¿Quieres encontrar motivación?
Júntate con homo sapiens pensantes, lo digo de esta forma porque muchas veces
los demás parecen Neandertales bailando al ritmo del Reguetón. Ya sea si
estudias o trabajas siempre habrá uno que otro individuo con grandes ideas que
complementen las tuyas, con conversaciones ricas en contenido y variedad. Si no
tienes ya tus propias metas, entonces lee más, conversa más. Si no te gusta
leer, vete a viajar; estudios recientes demostraron que el 92% de las personas
que viajan tuvieron alguna revelación sobre qué hacer con su vida. En realidad,
me invente ese último dato, lo que sí es bien sabido es que a las personas les
da confianza cuando un dato se les presenta con algún numero o estadística.
La verdad aquí
es, que las personas con metas de alguna forma u otra encuentran su propia motivación
para seguir adelante. Está bien tropezar de vez en cuando, perderse en el
camino, pero siempre ven la forma de regresar. Estas personas a menudo son de
personalidad introvertida, que disfrutan su tiempo a solas. Planean y
reflexionan, y actúan. No les gusta que les digan que hacer, porque ya saben qué
hacer, y saben hacerlo bien. Es difícil que puedan ser líderes, no porque no
puedan, sino porque no quieren. Es más fácil dejar que alguien más se ocupe de
cuidar a los que no saben hacer con su tiempo, y dedicarse a cosas que ellos
realmente tienen interés. Hace poco leí una frase de algún sujeto importante: “Contrata
a los mejores y déjalos hacer su trabajo, sino contrata a los más baratos y
diles que hacer”. Dependiendo en donde vivas, esto puede aplicar o no, pero el
punto es el mismo. Ser autodidacta es clave para lograr cualquier objetivo.
Junto con la perseverancia, la llave para lograr cualquier cosa y lograr
motivarse es aprender a aprender por uno mismo. Si necesitas a alguien para que
te guie para siempre rara vez terminaras. Por ejemplo, si quieres aprender
guitarra, es perfecto ir a un par de clases para que te enseñen los acordes básicos.
Después de eso depende 100% de la fuerza de voluntad propia para seguir hasta
el final.
No podemos
valernos de tener siempre a alguien que nos esté diciendo que hacer o adonde
ir, ese es mi punto. Solo hay que mantener nuestras mejores amistades cerca,
familia unida y tal vez nuestra mascota, porque en los momentos difíciles,
ellos serán nuestro combustible nuclear.
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