Monday, April 4, 2016

Un día en Shibuya



Tal parece que la mayoría de mis mejores anécdotas siempre involucran trenes. Esta vez quisiera contar sobre un día diferente, en el que mis sentidos captaban el mundo con más lucidez que otros días. Como si hubiese sido el espectador mientras veía una película. 

Tome el tren de Narita Express desde la terminal 1 del aeropuerto de Narita hasta la estación de Shibuya. Los trenes en Japón tienen fama de ser maravillosamente puntuales, mi viaje seria de las 11:14am a las 12:33pm. Exactamente 78 minutos. Estaba tan cansado de tres semanas tediosas de trabajo que quise echarme una siesta. Para evitar perder mi estación de bajada, y confiando en el excelente servicio, puse la alarma de mi reloj a las 12:32pm (sin desperdiciar ni un minuto de sueño). Al arribar a la estación, busque la salida donde años atrás había estado, donde la simbólica estatua del fiel canino Hachiko se encontraba. Busque en el mapa para turistas si la salida que buscaba era la del Este, Norte, Oeste…para mi conveniencia estaba señalada como “Hachiko Exit”. La señale con mi dedo y exclame “found it!”. Al dirigirme para la salida, que estaba como a 500m, un par de extranjeros que parecían perdidos me iban siguiendo, supongo que aplicaron la misma que yo a veces; sigue al extranjero, seguro también es turista y va al mismo lugar que tú. Finalmente salí de la estación, y una vez más mi visión fue destellada por cientos de luces Neon: un arcoíris de tecnología, incontable cantidad de peatones cruzando el famoso Shibuya Crossing. Gente bebiendo tranquilamente su café de Starbucks en el segundo piso del edificio frente al crossing, comprando CDs de música de Tsutaya, tomándose fotos con el Hachiko de bronce, videos al cruzar la calle…todas estas imágenes, junto con la humedad del día, el viento contra mi cara y el olor a concreto de una obra en construcción cerca, crean una experiencia que se plasma en mi memoria. Si duda alguna este lugar tiene algo especial a parte de su historia. Aunque ya había estado aquí varias veces en el pasado, y otra de mis más misteriosas aventuras había empezado aquí durante la noche. Sabía que esta visita sería la última en mucho tiempo, tal vez jamás regresaría, así que la vista era digna de recordar.

Seguí con mi plan de buscar regalos para mi familia y amigos, empezando con los familiares, que usualmente son los más fáciles. Recorría las calles con tiendas de ropa, tecnología y accesorios, y al mismo tiempo los repentinos olores de fideos caldosos (Ramen) y arroz al vapor llegaban a mi nariz, catalizando con cada respiro el vacío en mi estómago. Finalmente llegue a Tower Records, una torre de unos siete pisos dedicada únicamente a la venta de CDs de música y vinilos; con variedad internacional. Apenas entre al edificio y mi vista fue inmediatamente distraída por el álbum de un grupo americano, favorito de una recién amiga. Tenía pensado buscarle algo especial, y aunque muchos no lo entenderían, las versiones japonesas de álbumes extranjeros tienen un extra toque de misticismo. A pesar de ser la misma calidad que si lo compraras en cualquier otro lado, el título y la descripción en japonés lo vuelven un objeto envidiable de poseer entre los fans de aquella música. No estoy seguro si ella hubiese hecho algo parecido por mí, pero no creo que haya sido coincidencia el haberme topado a primera instancia ese álbum. Merodee un par de horas por todos los pisos del edificio, escuchando con audífonos las muestras de los CD’s desde Rock de los 80s hasta Jazz y Blues al estilo Murakami.

Llego el momento en el que necesitaba WIFI gratis, en Japón es muy difícil encontrar, seguramente porque todos los japoneses tienen buen plan de datos y nunca ocupan el servicio gratis, solo los extranjeros. En seguida vi otro Starbucks un poco más escondido exactamente al lado opuesto de la calle. Los rayos del sol ardían en mi piel y cegaban mis ojos; me puse los lentes de sol solamente para cruzar una calle. Ordene un cappuccino y la chica atendiéndome me pregunto mi nombre, algo muy raro ya que en los Starbucks de Japón jamás me lo habían preguntado, ya que siempre se evitan la agonía de tardar en entenderlo y preguntar cómo se escribe. Le pase mi nombre corto y después me pregunto con una sonrisa tímida “De dónde eres?”. Vengo de México, le conteste. “wow, quiero ir”. No soy muy bueno captando este tipo de señales, pero estoy casi seguro que me estaba coqueteando, algo también muy extraño en la mayoría de las japonesas, tampoco estaba practicando su inglés, porque me hablo en japonés. Me senté cómodamente a beber mi café mientras usaba el WIFI y confirmaba la hora de verme con un par de amigos mas tarde. De la nada, empezó a sonar Misread, de Kings of Convenience en las bocinas del local. Mi canción favorita desde hace años, que contiene una de las frases más significativas para mi “ how come no one ever told me, the loneliest people are the ones who always tell the truth”. Una vez más, el universo se acoplo como tetris para mí. La sensación de hormigas por mi espalda y escalofríos me invadió, de esas veces que sabes que la música es algo más que melodías hermosas. La experiencia fue única y simplemente me quede quieto, disfrutando de la canción y mirando a las personas bajo la luz baja y cálida de la cafetería.
Al terminar mis pendientes cibernéticos, me apresure a comprar un libro (de regalo también). Las librerías japonesas son enormes, con miles de títulos para escoger, acomodados con gran cuidado y esmero en las repisas, que con sus tamaños estandarizados forman una bonita imagen moderna que contrasta con las repisas rusticas y libros viejos que siempre tengo en mi imaginación. No encontré lo que buscaba, pero si su sustituto perfecto. Le pedí al cajero que me lo envolviera para regalo. Rápidamente saco un pliego de papel, y para mi asombro, ejecuto un espectáculo de mil dobleces al estilo origami, que, sin necesidad de cinta adhesiva, más que solo un pedazo al final, envolvió con elegancia y perfección el libro.

Mi día de compras estaba casi por terminar, solo faltaba encontrar el lugar perfecto para comer. Traicione a mi antigua favorita cadena de Gyudon Sukiya por la alternativa Yoshinoya. Ingresé al restaurante por la puerta automática, dejando a mis espaldas el ruido de Shibuya. Escogí mi set del menú en la maquina dispensadora de la entrada, busque un lugar al final de la barra y entregue mi ticket al cocinero. Tres minutos después me entregan mi arroz con carne de res. Fue exquisito.

Thursday, March 24, 2016

¿Por qué crear un Blog?


Este blog fue inspirado en gran parte después de haber leído algunos pensamientos de Aron Swartz. Muchos lo llaman hoy en día “The internets own boy”. Era un joven sumamente reflexivo, a quien le inquietaban las desigualdades sociales, especialmente luchaba por el libre acceso a la información.

Intentare traducir lo que escribió en el 2006, que describe la razón del porque el mismo empezó a escribir: Como científico social, uno mismo tiene que capturar lo que se experimenta y organizarlo; solo de esta manera uno puede esperar usar esa información para guiarse y probar nuestra reflexión, y en proceso moldearse a uno mismo como un ser intelectual. ¿Pero cómo podemos llegar a lograr esto? Una opción es…escribir un blog. Aquí se unificaran experiencias profesionales y personales, estudios actuales y por venir. Se tratara de juntar lo que se va experimentando como persona y no habrá miedo alguno en usar la misma experiencia planteada y relacionarla directamente con el trabajo existente en curso. También motivara a capturar pensamientos e ideas fugaces de la vida cotidiana, conversaciones o sueños interesantes que se hayan vivido. Una vez se ha anotado, es probable que el pensamiento sistemático mejore, y preste relevancia intelectual direccionada a la experiencia. El Blog también servirá para formar el hábito de la escritura, se puede ir desarrollando los poderes internos de expresión.

Así como él lo describe, este blog tratara de mis experiencias. No voy a invertir mucho tiempo en estar releyendo, checando ortografía (aunque si tendré cuidado) o intentar hacer que suene bien. Igual que Aaron, si se me ocurre algo lo escribiré, eso es todo.


Algo que siempre me ha preocupado; leo bastante (libros, artículos, noticias…), y los conceptos principales a menudo se me quedan grabados, pero rápidamente olvido. No todo, siempre me quedo con lo más importante, pero me gustaría tener la habilidad de retener más información por más tiempo. Tal vez mis métodos de lectura y estudio no son muy eficaces, o incluso productivos. De hecho me tengo autodiagnosticado ADH, pero es bien sabido que si uno Googlea sus síntomas, pronto se dará cuenta que está muriendo…Espero de alguna forma, que escribir me ayude a desarrollar un sistema mental más eficiente para organizar mi información. Como un tipo “Palacio Mental”, igual a Sherlock Holmes.

Seguido reflexiono sobre la necesidad del aburrimiento en mi vida. Aunque suene paradójico, el aburrimiento para mi es algo bueno. Gracias a él me han venido ideas innovadoras o he resuelto problemas técnicos que de haber querido resolverlos siendo productivo o poniendo atención no se me hubieran ocurrido las soluciones. Al aburrimiento da paso a la creatividad. Es en este estado mental, donde uno piensa que no pasa nada que grandes ideas cultivadas hace tiempo florecen de la nada. Ya sea en la oficina o en la Universidad, es sin duda un estado que considero importante. Las personas que siempre tienen que estar haciendo algo y que supuestamente no se aburren o no tienen tiempo para él, rara vez son creativas. Puede que sean buenas en su trabajo o lo que hagan, pero suele ser porque son rutinarios o repetitivos. La procrastinación, aunque la mayoría de las veces no es conveniente, también da paso a trabajar bajo presión y encontrar las soluciones más prácticas, pero no siempre es la mejor idea.

Monday, March 21, 2016

Cómo encontrar motivación para hacer todo

¿Se han dado cuenta, como es que actos pequeños a veces conllevan a resultados enormes? Recientemente vi una plática de TEDx “Every Conversation Can Change A Life | Pat Divilly |“, en donde Pat describe su inspiradora historia de cuando luchaba por encontrar clientes para iniciar su carrera de entrenador personal. Después de meses sin encontrar clientes y sin poder pagar las cuentas, decidió pedir consejos en una página de internet. Para su suerte, un total desconocido le ofreció un par de minutos por teléfono en donde le explico cómo empezar. Con esta corta conversación, Pat obtuvo sus primeros 5 clientes, después de un año ya organizaba eventos deportivos de cientos de personas. Le dieron un reconocimiento y etcétera, etcétera.

Lo importante aquí es como relacione su situación con mis experiencias personales. A menudo, uno tiene que lidiar batallas diarias con uno mismo, intentando encontrar inspiración para cumplir nuestras metas, y motivación cuando nos sentimos derrotados. La clave siempre ha sido el apoyo de tus conocidos, ya sea de tu familia, amigos, compañeros de trabajo o incluso desconocidos. A veces con un simple “Tu puedes”, o una sonrisa, es lo único necesario para levantar los ánimos.
Nunca he sido el tipo de persona que sepa motivar a los demás, aunque les desee lo mejor; nunca se cómo animarlos cuando me percato de que necesitan palabras motivadoras. Aunque esto ha cambiado en los últimos años, leer algunos libros de negocios, liderazgo y programación neurolingüística ha aportado conocimiento teórico que he intentado aplicar para mejorar mis relaciones interpersonales. En algunas ocasiones ha funcionado, pero la mayoría de las veces me quedo con las ganas de haber podido aportar más. La verdad es que siempre he tenido suerte y he contado con gente que si sabe cómo tratar a otros humanos. 

En este contexto también entra el liderazgo. Somos seres sociales, y para lograr hacer cosas necesitamos que nos estén diciendo que hacer de manera positiva, que nos alienten cuando hemos caído…nahh, este último párrafo es una falacia, algo que alguien sin ninguna meta en la vida quisiera escuchar, a lo largo de mi vida he conocido a gente totalmente mediocre que siempre necesitaban que les estuvieran diciendo que hacer, sin ideas, sin motivación, sin iniciativa alguna, sin creatividad. Especialmente en la Universidad, me encontré con un sinfín de individuos que me preguntaba “¿Cómo diablos estas a punto de terminar?”. Las universidades son centros que albergan grandes oportunidades, pero también son grandes masas densas de mediocridad en todos los niveles. ¿Quieres encontrar motivación? Júntate con homo sapiens pensantes, lo digo de esta forma porque muchas veces los demás parecen Neandertales bailando al ritmo del Reguetón. Ya sea si estudias o trabajas siempre habrá uno que otro individuo con grandes ideas que complementen las tuyas, con conversaciones ricas en contenido y variedad. Si no tienes ya tus propias metas, entonces lee más, conversa más. Si no te gusta leer, vete a viajar; estudios recientes demostraron que el 92% de las personas que viajan tuvieron alguna revelación sobre qué hacer con su vida. En realidad, me invente ese último dato, lo que sí es bien sabido es que a las personas les da confianza cuando un dato se les presenta con algún numero o estadística.

La verdad aquí es, que las personas con metas de alguna forma u otra encuentran su propia motivación para seguir adelante. Está bien tropezar de vez en cuando, perderse en el camino, pero siempre ven la forma de regresar. Estas personas a menudo son de personalidad introvertida, que disfrutan su tiempo a solas. Planean y reflexionan, y actúan. No les gusta que les digan que hacer, porque ya saben qué hacer, y saben hacerlo bien. Es difícil que puedan ser líderes, no porque no puedan, sino porque no quieren. Es más fácil dejar que alguien más se ocupe de cuidar a los que no saben hacer con su tiempo, y dedicarse a cosas que ellos realmente tienen interés. Hace poco leí una frase de algún sujeto importante: “Contrata a los mejores y déjalos hacer su trabajo, sino contrata a los más baratos y diles que hacer”. Dependiendo en donde vivas, esto puede aplicar o no, pero el punto es el mismo. Ser autodidacta es clave para lograr cualquier objetivo. Junto con la perseverancia, la llave para lograr cualquier cosa y lograr motivarse es aprender a aprender por uno mismo. Si necesitas a alguien para que te guie para siempre rara vez terminaras. Por ejemplo, si quieres aprender guitarra, es perfecto ir a un par de clases para que te enseñen los acordes básicos. Después de eso depende 100% de la fuerza de voluntad propia para seguir hasta el final.

No podemos valernos de tener siempre a alguien que nos esté diciendo que hacer o adonde ir, ese es mi punto. Solo hay que mantener nuestras mejores amistades cerca, familia unida y tal vez nuestra mascota, porque en los momentos difíciles, ellos serán nuestro combustible nuclear.